Los solteros, cada vez más sanos
Casarse es bueno para la salud y divorciarse ejerce un efecto nefasto en el ser humano. Sin embargo, los solteros gozan cada vez más de hábitos de vida favorables que les acercan al estado de salud de los que han pasado por el matrimonio, señala EL MUNDO. Un grupo de científicos, dirigidos por el profesor Hui Liu ha llegado a esta conclusión después de revisar los datos recogidos por las encuestas oficiales de salud del estado realizadas entre 1972 y 2003. Los cambios sociales que han tenido lugar en las últimas tres décadas indican que el matrimonio está menos valorado en términos globales y que existen otros caminos para obtener la felicidad que hasta ahora se atribuían a la formación de una familia, señala. En los tiempos que corren, los gastos de formar una familia se han incrementado mucho y pueden hacer que los cónyuges tengan que primar unas cuestiones sobre otras. En ese sentido, las personas que viven solas eluden este tipo de responsabilidades económicas, por lo que las prestaciones asociadas al poder adquisitivo pueden ser mayores en la soltería, indica EL MUNDO.
Sin embargo, los célibes no gozan de uno los mayores aportes del matrimonio a la salud, la disminución sustancial del estrés y sus enfermedades derivadas. Asumir los problemas entre dos personas provoca menos quebraderos de cabeza y el apoyo psicológico que se prestan los miembros de la pareja reduce el riesgo de enfermedades mentales relacionadas con el estrés, la ansiedad y la depresión.
En contraste, los casados pueden derivar en otro gremio descrito en el estudio dirigido por Hui Liu al separarse de su pareja o dar el paso del divorcio. Este último es considerado uno de los mayores agravantes del empeoramiento del estado de salud, ya que el estrés derivado de una separación no siempre amistosa provoca daños en el organismo, sobre todo, trastornos asociados con el estado de ánimo.
Los autores del estudio señalan que la mejoría de la salud tanto de los solteros como de los casados sólo la han logrado los varones; porque la salud de la mujer sigue en la misma línea que en el pasado, destaca EL MUNDO.
