MEDIOS | SIGUEN RECIBIENDO AMENAZAS EN TELEVISA ACAPULCO; REPORTEROS SE REHUSAN A SALIR A LA CALLE
Una nueva jornada de temor se vivió en la empresa TELEVISA Acapulco, luego de que el viernes por la tarde otra llamada telefónica advirtió de que tres miembros de su personal de calle –camarógrafos y reporteros– estarían siendo seguidos a realizar sus actividades periodísticas, informa LA JORNADA DE GUERRERO. Este lunes estarán en Acapulco el director de seguridad interna de TELEVISA México y personal del área de recursos humanos, mientras que ayer sábado los reporteros se negaron a realizar su trabajo fuera de las instalaciones de la televisora local. De acuerdo con algunas versiones obtenidas dentro de la empresa –aunque de manera oficial no hay ninguna información– la llamada se produjo cuando estaba al aire el noticiero, precisamente después de que se emitió la nota de la comisión de reporteros que se entrevistó con el gobernador Zeferino Torreblanca para tratar el caso del asesinato del periodista Amado Ramírez Dillanes. Según LA JORNADA DE GUERRRERO, otra vez una voz masculina insistió en que los dos detenidos por este homicidio no son los responsables y advirtió que tres trabajadores que realizan actividades en la calle están siendo vigilados.El nerviosismo aumentó cuando los trabajadores se enteraron de que a los directivos de la empresa –el director, Héctor Iglesias Aragón; el director de noticias, Manuel Zamudio, y el conductor Raúl Cordero– se les habían asignado escoltas, y al primero de ellos, una camioneta blindada. Luego, por la noche del viernes, el noticiero de Joaquín López Dóriga abrió con el tema del sismo que sacudió la ciudad de México. El hecho de que el tema de Amado Ramírez fuera manejado de manera tangencial generó más tensión entre reporteros y camarógrafos, quienes en su mayoría se negaron el sábado a salir a cubrir sus órdenes de trabajo. Para aumentar la tensión, en la noche un incidente doméstico volvió a activar la alarma. En el área donde se hace el noticiero Buenos Días, dentro de las instalaciones, hay unos carteles colgados con los rostros de los conductores, pero al amanecer uno había sido desprendido y luego doblado minuciosamente y colocado al lado. La posibilidad de que alguien hubiera entrado brincando una barda pequeña que hay en ese lugar alarmó a todos, y ello contribuyó, en parte, a que no quisieran salir a la calle el sábado.
















