El yerno que Elba Esther Gordillo metió como subsecretario en la SEP reprobó; investigación de EL UNIVERSAL dice que era algo burro, y que “una persona lo ayudaba a tomar sus notas”
El subsecretario de Educación Básica, Fernando González Sánchez —yerno de la líder magisterial Elba Esther Gordillo Morales— reprobó la materia de Seminario de Investigación I, dentro de los estudios que realiza en el doctorado en Ciencias Sociales y Políticas, en la Universidad Iberoamericana (UIA). Por el adeudo de esa materia y la de Seminario de Investigación II el funcionario federal no pudo obtener el grado de doctor, dice EL UNIVERSAL. Considerado en general por sus maestros como un estudiante “no brillante, que tiene un desempeño de regular a bajo”, el encargado de la educación básica de más de 25 millones de mexicanos en el país reprobó la materia debido a la acumulación de faltas, por no entregar los trabajos y tareas correspondientes, así como asistir a clases de manera “virtual”, puesto que en la mayoría de los casos cuando asistía a clase lo hacía junto a “una persona que lo ayudaba a tomar sus notas”, relataron profesores y compañeros de clases del funcionario, quienes prefirieron omitir sus nombres ante el “poder político” del subsecretario. En entrevista con EL UNIVERSAL Fernando González negó que él haya reprobado la materia. “Afortunadamente en mi vida nunca he reprobado”, y agregó: “En el kárdex (la materia) aparece con (calificación) 5, pero no… No es que haya reprobado, lo que sucede es que no me di de baja a tiempo”, explicó.

















1.- Comentario de EDUARDO FLORES CAMPBELL el 17/07/2007 a las 1:01 pm:
Calentamiento global y desertificación.
Por Víctor Manuel Barceló R.
A Fernando de Garay.
In Memorian.
Mientras las nuevas “7 wonders” (7 Maravillas) se establecen como un gran
negocio, para unos pocos –con el aporte de Chichén Itzá- y la Sub-20 de
futbol intenta “rescatar el honor” perdido por la selección nacional mayor,
diversos acontecimientos preocupantes se abaten contra el medio ambiente
planetario, con amplia participación del territorio que nos corresponde como
nación.
El calentamiento global es un hecho, comprobable día a día. La
desertificación, que no creíamos grave cuando el informe Meadows sobre “Los
Límites del crecimiento” -en los setenta del siglo XX- se hace patente con
fuerza inusitada. Hoy, en zonas donde no llovía, se están presentando
inundaciones, incontrolables por sus efectos en la obra del hombre y en las
vidas humanas. Regiones de trópico húmedo se quejan de falta de lluvia y
muestran tierras agrietadas; las quemas descontroladas afectan brutalmente
la vida en territorios sin humedad.
Depredamos nuestro ambiente para vender petróleo, usado en el confort de las
naciones poderosas. PEMEX, nuestra empresa que debiera pujar por el
desarrollo nacional, en lugar de aprovechar en ello su extracción de
petróleo y gas del subsuelo patrio, lo hace para transformarlo fuera de
nuestras fronteras, dejando desolación y desastres ecológicos por todas
partes, sobre todo por su incapacidad económica para atender a su
mantenimiento y a la aplicación de sistemas de protección ambiental.
El centro norte del país muestra las huellas del crecimiento de los
desiertos, a pasos agigantados. Los pobres son también cada vez más y suman
millones los pobres entre los pobres. Movimientos de personas, cada vez en
mayor volumen, se dan de naciones pobres a ricas. Estudiosos del medio
afirman que no se quiere entender la estrecha relación entre pobreza y
migración con el fenómeno de la desertificación. De allí que no se definan
estrategias globales para su combate.
El saldo puede ser el delicado paso de emigrante a refugiado. La
desertificación –dice la ONU- afecta ahora, entre 100 y 200 millones de
personas en todo el mundo. Se considera el mayor y más delicado desafío
medioambiental del momento. Para su combate no hay políticas claras. De
seguir la tendencia, en los próximos años 2,000 millones de personas –un
tercio de la población humana- perderían la posibilidad de obtener
alimentos, agua y otros servicios imprescindibles para la vida. Las oleadas
de refugiados no se harían esperar. Sin catastrofismos, debemos considerar
que nuestro país no está lejos de esa perspectiva.
Ejemplos hay de esta situación preocupante. Mali, con once millones de
habitantes, sufrió una emigración masiva de tres millones de personas, hacia
el vecino país de Costa de Marfil. En África se aprecia un movimiento
constante de población, huyendo de la desertificación, hacia el norte del
continente. Esto ya alarma y lleva a la aplicación de mucho dinero a las
áreas agrícolas de los países que sufren desertificación. Pero esas
políticas son erróneas, la aplicación de los recursos –como se hace en
nuestro país- solo impiden que la gente “se muera de hambre” pero no van al
fondo del problema: la recuperación de tierras y ambiente.
Las apreciaciones anteriores surgen de un estudio de la Red Internacional
sobre Agua, Medioambiente y Salud, de la ONU –con sede en Hamilton, Canadá-
donde se afirma que “las políticas en marcha no están funcionando” incluso,
las contribuciones para atajar el problema vienen en declive y no reducen la
desigualdad económica ni eliminan la pobreza.
La ayuda al desarrollo, que aplica 50,000 millones de Dls. al año,
provenientes de países ricos, no da soluciones reales a los graves problemas
señalados, se queda en “aspirinas para el dolor”. Factible sería que, en los
órganos de la ONU se intensifique la tarea de convencimiento para que tales
recursos vayan a la producción. La recuperación agropecuaria –por ejemplo-
requiere la “retención de carbono en áreas de secano” que -según el estudio
mencionado- proporcionaría “sustento para las personas en áreas secas, a la
vez que combate a la desertificación”. Esta es tarea urgente para organismos
multilaterales.
Correo electrónico: v_barcelo@hotmail.com Villah. Tab. 15-julio-2007.
2.- Comentario de Elvira Estrada el 22/07/2007 a las 1:01 pm:
Quiero comentar que efectivamente, Fernando Gonzalez S. el yerno de Elba Esther Gordillo es un alumno mediocre, me consta porque fue mi compañero en uno de los cursos del doctorado de la ibero. Él, asistía muy poco a la clase y cuando lo hacía su participación era nula ya que siempre estaba como ausente. Todo el tiempo mostró su indeferencia a la participación y comentarios de la maestra y demás compañeros. Su actitud, en todo momento, fue arrogante y soberbia. Ciertamente, era notorio que uno de los compañeros- del que nunca se separo- que estudiaba con nosotros le trasmitía todo lo que pasaba en la clase, ya que este era un alumno regular y sobresaliente. Nuestros comentarios fuera de clase eran los mismos; “que le pasa a este tipo, que hace aquí, a leguas se ve que no le interesa el curso”
Es muy triste saber que tenemos funcionarios de tan bajo perfil como es el caso que nos ocupa. Y por supuesto, compañeros tan mediocres.
Saludos
EE
3.- Comentario de Andrés el 22/07/2007 a las 1:01 pm:
Confirmo lo dicho por la compañera, aunque se ve muy generosa en sus apreciaciones respecto a Fernando González, el ya famoso y célebre yerno incomodo. El seudo estudiante de doctorado no tiene ni la más remota idea de lo que significa los estudios de postgrado. Porque lo digo, en la nota del Universal señala que nada más cubre las dos materias que le faltan y que a finales del año próximo se titula. Como es posible que pueda decir semejante tontería, ya que en los estudios de doctorado lo más importante es la investigación -regularmente se requiere un mínimo de dos años de esfuerzo continuo para terminar tu tesis de doctorado- si él no ha podido asistir de manera regular a los cursos, por falta de tiempo, yo me pregunto ¿Cómo le va a hacer para terminar la tesis en un año? ¿Será que la persona que le tomaba los apuntes le hará la investigación? ¡Que vergüenza de funcionario!
Andrés