LOS PERDEDORES SE ADUEÑAN DEL PRI
POR RAMÓN ALBERTO GARZA
Sí existe un lugar en donde la derrota se convierte en triunfo. Se llama PRI. En el otrora todopoderoso partido tricolor no hacen falta marchas o acciones de resistencia civil. Mucho menos exigir el conteo de votos. El poder es más sencillo, menos democrático; más oscuro, menos complicado. La fórmula es la de siempre. Se imponen los cómplices, los del negocio en lo oscurito. Los que financian campañas con dudosas chequeras. Los que se hablan al tú por tú con las élites con las que trafican su poder y su influencia a cambio de impunidad. Por eso, en el PRI, los grandes perdedores de ayer son los heróicos ganadores de hoy. Por eso, Emilio Gamboa Patrón y Manlio Fabio Beltrones, “Los Compadritos?, controlan ya la bisagra priista. (FRAGMENTO)
• PARA IR A REPORTE ?NDIGO, AQU?
Gamboa como el líder de los Diputados y Manlio Fabio como el líder de los Senadores. Y eso, en momentos en que la nación todavía debate el triunfo presidencial, es un alivio para quienes buscan mantener inalterables sus privilegios. Pero sobre todo, un respiro para quienes buscan retener el control de México S.A. Porque se ratifique a Felipe Calderón, se rectifique a Andrés Manuel o se nulifique la elección para allanar el camino del interinato, los legisladores priistas serán factor clave, decisivo, para consumar cualesquier reforma. Así lo vendieron y así se los compraron. Más aún, así lo tejieron cuando todo el priismo estaba distraído debatiendo la efectividad o no de Roberto Madrazo como candidato presidencial. Eliminado su delfín Enrique Jackson de la interna priista, Gamboa y Manlio se dedicaron a estructurar la red de candidatos a diputados y senadores que les garantizara la posición de privilegio que ahora tienen. Y esas complicidades incluyeron los apoyos financieros necesarios para las campañas. Binomio eterno de lo más oscuro de la política mexicana, la huella de sus operaciones marginales transita a lo largo y a lo ancho de las estructuras gubernamental y empresarial.


