UNA LLAMADA DE GOBERNACIÓN
ESTRICTAMENTE PERSONAL, la columna de RAYMUNDO RIVA PALACIO, dice esta mañana:
Manuel Espino no es un político obtuso, sino un ideólogo que quiere evitar que la extrema derecha, que llegó al poder con Fox, lo pierda con Calderón
La Bête Noir está herida. Enfurecida. La jugada para hacer regresar al escenario político al hombre que más polaridad genera, Vicente Fox, fue neutralizada: una llamada directa de la Secretaría de
Gobernación al ex presidente lo disuadió de acudir al acto central de los partidos de derecha reaccionaria latinoamericanos el viernes pasado, quien tuvo que hacer una nada graciosa retirada. La otra jugada para mantener el control del partido también fracasó: la elección para la conducción del PAN en el DF, puesta a votación el sábado pasado, fue ganada por la candidata de Los Pinos por una diferencia que inclusive rebasó, por mucho, la apretada victoria que esperaban los hombres del presidente Felipe Calderón.
Manuel Espino tuvo, en la pasada, una muy mala semana. Las veces que se puso los guantes para enfrentar al presidente Calderón le pusieron los ojos morados. Sus cercanos exudaban ira y Espino, que no por primitivo deja de ser inteligente, se la guardó unos días. En la víspera de la llegada de Calderón a una visita de Estado a España, concedió una entrevista a LA RAZÓN, un periódico madrileño de pensamiento retrógrado, en la cual acusó al presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, de tener una “actitud tolerante frente al terrorismo, pretendiendo dialogar con el crimen organizado”.


